Pfizer pide a EU autorización para “uso de emergencia” y si le dan el sí, empieza a vacunar en un mes Washington/Ciudad de México, 20 de noviembre (SinEmbargo/EFE).– El director ejecutivo de Pfizer, el doctor Albert Bourla, llamó a este viernes un “día histórico” y y anunció en un mensaje por video: “Es con gran orgullo y alegría, e incluso un poco de alivio, que puedo decir que nuestra solicitud de emergencia la autorización de uso de nuestra vacuna COVID-19 está ahora en manos de la FDA [Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos]”. Una autorización de emergencia permitiría a grupos limitados de estadounidenses recibir las vacunas antes de que la misma FDA termine el típico proceso de aprobación de un mes. Sin embargo, los funcionarios de la agencia dejaron claro, a través de nuevas pautas hechas públicas en días recientes, que su nivel de autorización de emergencia será alto. Pfizer y su socio alemán, BioNTech, anunciaron el miércoles pasado que la vacuna era segura y efectiva en un 95 por ciento, y que también funcionaba bien en personas mayores y para prevenir COVID-19 grave. Otro líder en la carrera por hallar el remedio, Moderna, anunció desde el lunes pasado que su vacuna, que usa tecnología similar a la de Pfizer, tenía una efectividad del 94.5 por ciento y que la compañía también esperaba solicitar pronto una autorización de emergencia. Ambas vacunas utilizan una versión sintética del material genético del coronavirus, llamado ARNm, para programar las células de una persona para que produzcan muchas copias de un fragmento del virus. Las vacunas candidatas de ambas compañías comenzaron grandes ensayos en humanos el mismo día, 27 de julio, liderando el paquete de seis vacunas en las que el Gobierno federal ha invertido a través de su programa de desarrollo de vacunas de choque llamado en inglés Operation Warp Speed [Operación Velocidad de la Luz]. “Si las dos vacunas están autorizadas para uso de emergencia, los funcionarios federales y de la compañía [Pfizer] han dicho que podría haber dosis suficientes para inmunizar a unos 20 millones de estadounidenses antes de fin de año, un grupo que probablemente incluiría trabajadores de la salud y residentes de hogares de ancianos. Se estima que hay entre 17 y 20 millones de trabajadores de la salud en los Estados Unidos y alrededor de un millón de personas que viven en hogares de ancianos”, planteó este viernes The New York Times. Después de reducir las expectativas sobre la cantidad de millones de vacunas que pueden producir este año, las empresas esperan aumentar su fabricación a principios del próximo año, agregó el Times. “Igual que con otros tipos de vacunas, producirlas en masa para el coronavirus ha demostrado ser un proceso complejo y delicado que requiere condiciones estériles y un control preciso de la temperatura y la humedad. La tecnología de ARNm nunca se ha fabricado comercialmente. Si también se autorizan otras vacunas, cientos de millones de dosis podrían estar disponibles para la primavera, según funcionarios federales”, expuso el diario neoyorquino. La Casa Blanca también anunció este viernes que habrá unos 40 millones de dosis disponibles de la vacuna para la COVID-19 en Estados Unidos hacia finales de este año, gracias a los avances de las farmacéuticas Pfizer y Moderna, según un reporte de EFE. “Respecto a la vacuna, creemos que habrá 40 millones de dosis disponibles hacia finales de año”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, en una rueda de prensa, la primera que da desde el pasado 1 de octubre, informó la agencia española de noticias. McEnany recordó los avances experimentados por Pfizer y Moderna, que han informado de “resultados exitosos” en sus vacunas: “Cada una ha logrado una vacuna para la COVID que es en torno al 90 por ciento efectiva. Sabemos que la de Moderna es un 94.5 por ciento efectiva y la de Pfizer 95 por ciento, esto es extraordinario”, dijo. Durante una rueda de prensa, McEnany insistió en atribuir el progreso en las vacunas a la gestión del Presidente saliente, Donald Trump, pese a que al comienzo de la pandemia minusvaloró intencionadamente la importancia de la enfermedad, lo que él mismo ha reconocido, para que no cundiera el pánico entre la población, y se negó a usar mascarilla en público durante varios meses. La portavoz de la Casa Blanca subrayó que “este progreso realmente extraordinario del que ustedes ya han escuchado al doctor (Anthony) Fauci (el principal epidemiólogo del Gobierno) y a otros hablar fue sólo posible debido al Presidente, quien dijo al mismo tiempo ‘voy a buscar una vacuna, voy a hacer algo nuevo, voy a fabricarla’ para que muchas vidas estadounidenses sean salvadas, gracias al Presidente Trump y al gran trabajo de la Operación Velocidad de la Luz”. Dicha operación, planteó EFE, fue lanzada por la Casa Blanca en colaboración con el Pentágono para facilitar la fabricación y distribución de las futuras vacunas para el coronavirus. Este viernes, Pfizer y su socia alemana BioNTech pidieron autorización de emergencia al regulador del medicamento de EU (FDA) para poder comenzar a distribuir su vacuna, que podría suministrarse a población de riesgo a partir de diciembre. La Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) deberá revisar al menos dos meses de datos de respuesta de los voluntarios a la vacuna, así como certificar su seguridad en niños, personas mayores y racialmente diversas, pero habida cuenta de la urgencia del proceso podrían bastar semanas para que la primera vacuna estadounidense contra la COVID-19 esté disponible. Pfizer no se ha servido de los fondos del Gobierno de Estados Unidos para el desarrollo de la vacuna, que ha financiado de su bolsillo, aunque sí ha llegado a un acuerdo con Washington por valor de casi mil 950 millones de dólares para que les provea con 100 millones dosis. Por su parte, Moderna, que también ha presentado resultados preliminares similares a los de Pfizer y podría solicitar la autorización de emergencia en breve, sí le debe a la inyección de fondos del Gobierno estadounidense parte de su éxito en el históricamente rápido proceso de desarrollo de la vacuna.